Renovar la cocina sin quitar azulejos es una práctica cada vez más habitual, ya que forma parte de lo que se conoce como “obra en seco”, un tipo de remodelación en el que se aplican materiales que van pegados, clavados o encastrados entre sí, de forma que no hace falta recurrir al cemento. Esto hace que la reforma sea más económica, más limpia y más rápida de llevar a cabo.
Si te apetece renovar la cocina, pero no quieres pasar por las molestias que implica picar los viejos azulejos e instalar unos nuevos, aquí tienes varias alternativas.
Pintar los azulejos
Una opción sencilla y que da muy buenos resultados es cambiar el color de los azulejos con una pintura especial para estas superficies.
Para conseguir un buen resultado es importante limpiar primero bien los azulejos con un desengrasante y luego pasar una lija de grano fino para crear una superficie rugosa en la que la imprimación se adhiera mejor.
Después, se aplica una capa de imprimación y, pasado el tiempo de secado, se puede empezar a pintar los azulejos con un rodillo de espuma. Si quieres una mayor durabilidad, una vez que la pintura se ha secado, puedes aplicar un sellador transparente para proteger la superficie frente a arañazos y manchas.
Es un trabajo que requiere algo de tiempo y dedicación, pero los resultados merecen la pena, porque el aspecto de tu cocina cambia de forma radical.

Azulejos de vinilo
Otra forma de renovar la cocina sin quitar azulejos es usar un revestimiento vinílico. La operación es similar a cuando optas por poner un suelo encima de otro, porque vas a pegar los nuevos azulejos sobre los anteriores.
Para mejores resultados, limpia primero toda la superficie a tratar para eliminar cualquier resto de suciedad y de grasa. Luego haz una planificación del patrón y la disposición de los azulejos vinílicos, para hacerte una idea de cómo será el resultado final.
Empieza a trabajar desde el centro de la superficie o desde una esquina visible. Lo único que tienes que hacer es retirar la capa protectora del azulejo y pegarlo en su lugar, presionando firmemente desde el centro hacia los bordes para evitar que se formen burbujas. Puedes usar un rodillo o una esponja para alisar el azulejo y garantizar una buena adhesión.
No será necesario que apliques al azulejo vinílico más pegamento del que ya trae, porque este adhesivo es bastante potente.
Una vez finalizado el trabajo, revisa si hay que aplicar un poco de presión adicional en alguna pieza, y limpia cuidadosamente para eliminar cualquier residuo de pegamento que haya podido quedar.
Paneles murales 3D
Estos paneles elaborados a base de PVC son la opción perfecta para recubrir paredes y convertirlas en el punto focal de la cocina. Están preparados para aguantar altos niveles de humedad, por lo que se pueden instalar tanto en la cocina como en el cuarto de baño.
Se trata de placas en cuya cara frontal se repite algún tipo de patrón que imita a otros materiales o diseños. Pueden imitar a la madera, el ladrillo, o tener curiosas formas geométricas.
Como siempre, el punto de partida es limpiar bien los azulejos de la cocina, y después hay que planificar la disposición para conseguir un buen resultado. Como el patrón es continuo, resulta especialmente importante que unas piezas encajen bien con otras para que el diseño no se vea alterado.
Al finalizar, se recomienda aplicar masilla o sellador de juntas entre los paneles para conseguir un acabado más uniforme.
Si se emplean paneles pintables, es recomendable utilizar una pintura adecuada para cocinas y que resulte fácil de limpiar.
Cubrir los azulejos con microcemento
Si al renovar la cocina sin quitar azulejos lo que buscas es darle un aire más actual, e incluso industrial, una buena alternativa es cubrir el viejo recubrimiento de las paredes con una capa de microcemento.
En el mercado existen kits de microcemento con los que puedes hacer la mezcla en casa y luego aplicarla directamente sobre la pared, aunque los mejores resultados los vas a conseguir si dejas esta tarea en manos de especialistas.
Lo bueno de este material es que le da a la cocina un aire totalmente nuevo, es lavable y resulta muy fácil de mantener. Una alternativa similar es el plaste especial para cubrir cerámica, que consigue ocultar totalmente los azulejos y crea una nueva pared.

Frisos rastrelados
Los frisos rastrelados o paneles de pared consiguen aportar a la cocina un acabado cálido y moderno. Además, están disponibles en una amplia variedad de colores y modelos, por lo que no es complicado encontrar un diseño que se amolde bien al estilo que estás buscando.
Para un buen resultado, primero se instalan los rastreles de madera sobre los que se fijarán después las láminas de friso. Cuando los rastreles están listos, cada friso se va colocando usando adhesivo de construcción, comenzando desde una esquina y trabajando hacia afuera. También se pueden usar clavos sin cabeza o una grapadora neumática para una mejor fijación.
Cualquiera de estas soluciones te va a permitir renovar la cocina sin quitar azulejos. Aunque son reformas que puedes hacer tú mismo, para un buen resultado es mejor que encargues esta tarea a auténticos profesionales. ¿Necesitas ayuda para tu reforma? Entonces no lo dudes y contacta con nosotros.