¿Buscas dar un giro completo a tu salón pero no sabes por dónde empezar? Una reforma de salón bien planificada permite ganar luz, espacio y funcionalidad sin necesidad de tocar el resto de la vivienda, siempre que se defina primero qué se quiere conseguir: más amplitud, mejor iluminación o una distribución más práctica para el día a día. En este artículo repasamos todo lo que debes tener en cuenta antes de empezar, desde la distribución hasta los materiales, pasando por la normativa y el presupuesto.
Por qué merece la pena reformar el salón
El salón es la estancia donde más tiempo se pasa en familia y donde se reciben las visitas, por lo que su estado influye directamente en la sensación general de la vivienda. Con el paso de los años, la distribución original puede quedarse anticuada, los materiales pierden su aspecto inicial y las instalaciones eléctricas dejan de responder a las necesidades actuales de electrodomésticos y dispositivos conectados.
Además del componente estético, una reforma de salón bien resuelta mejora el aislamiento térmico y acústico de la estancia, reduce el consumo energético y, en muchos casos, incrementa el valor de la vivienda de cara a una futura venta o alquiler. Según los expertos consultados por idealista/news, la sensación de amplitud de una estancia depende mucho más de la distribución, la iluminación y el mobiliario que de los metros cuadrados reales disponibles.
Distribución: cómo aprovechar mejor el espacio
Antes de pensar en materiales o colores conviene resolver la distribución. Una de las tendencias más consolidadas es abrir el salón hacia la cocina, eliminando el tabique que separa ambas estancias para ganar luz natural y crear una zona de convivencia más amplia. Esta solución funciona especialmente bien en pisos de tamaño medio, donde unos pocos metros extra marcan la diferencia entre una estancia funcional y otra que se queda pequeña.
Si tu vivienda lo permite, puedes consultar nuestro artículo sobre las ventajas de unir cocina y salón, donde profundizamos en los pros y contras de esta opción y en qué casos resulta más recomendable.
Otra alternativa, cuando no se puede o no se quiere eliminar tabiques, es reorganizar el mobiliario en zonas diferenciadas: una para estar, otra para comer y, si el espacio lo permite, un rincón de trabajo o lectura. Los muebles multifuncionales, como sofás con almacenaje o mesas extensibles, ayudan a que estancias más reducidas cumplan varias funciones sin perder amplitud visual.

Iluminación y electricidad en la reforma de salón
La luz es uno de los factores que más transforma un salón, tanto la natural como la artificial. Ampliar huecos, sustituir carpinterías antiguas por otras de mayor superficie acristalada o eliminar elementos que bloqueen el paso de la luz son intervenciones sencillas con un gran impacto visual.
En cuanto a la iluminación artificial, lo recomendable es combinar varios puntos de luz —general, indirecta y de acento— en lugar de depender de un único punto central. Esto permite adaptar el ambiente según el momento del día o el uso que se le vaya a dar a la estancia. Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre cómo iluminar un salón comedor, donde explicamos cómo combinar los distintos tipos de luz.
Si la reforma implica añadir nuevos puntos de luz, enchufes o modificar el cuadro eléctrico, es imprescindible que la instalación cumpla el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), que regula las condiciones técnicas y de seguridad de cualquier instalación eléctrica en España. Contar con electricistas certificados garantiza que la nueva instalación quede correctamente boletinada y sea segura para el uso diario.
Materiales y acabados: suelo, paredes y techo
El suelo es uno de los elementos que más define el carácter del salón. Actualmente conviven varias opciones: la madera natural o la tarima, que aporta calidez; el microcemento, que crea una superficie continua y amplía visualmente el espacio; y los suelos vinílicos o porcelánicos de gran formato, que imitan otros materiales con un mantenimiento mucho más sencillo.
En paredes, las molduras, cornisas y revestimientos texturizados están recuperando protagonismo frente a las superficies completamente lisas. Según explica la interiorista Natalia Zubizarreta en El Mueble (https://www.elmueble.com/estancias/como-reformar-salon-sin-obras_49772), las molduras aportan relieve y «muchísima fuerza decorativa» a la pared, una solución que no requiere obra mayor. El techo, por su parte, admite molduras perimetrales, rosetones o incluso paneles de madera que aportan calidez sin necesidad de bajar la altura libre de la estancia.

Aislamiento térmico y acústico
Un salón mal aislado se nota especialmente en las facturas de calefacción y aire acondicionado, así como en el confort acústico si la vivienda da a una calle transitada. Durante una reforma de salón es buen momento para revisar el aislamiento de fachada, sustituir ventanas por otras de doble o triple acristalamiento y valorar sistemas de calefacción más eficientes, como el suelo radiante o la climatización centralizada por zonas.
Estas intervenciones no solo mejoran el confort diario, sino que también contribuyen a la certificación energética de la vivienda, un aspecto cada vez más valorado tanto por compradores como por inquilinos.
Tendencias actuales en la reforma de salones
Las tendencias 2026 apuntan hacia salones con más personalidad y menos uniformidad: mobiliario vintage o recuperado combinado con piezas nuevas, mezcla de metales sin necesidad de que todo vaya a juego, y una vuelta a los materiales naturales como la madera, la piedra o el corcho. También gana peso el diseño biofílico, que integra elementos vegetales y materiales orgánicos para conectar el interior con el exterior.
Otra tendencia relevante es la flexibilidad: cada vez más salones se diseñan para poder transformarse en zona de teletrabajo puntual, gracias a paneles móviles, mobiliario auxiliar o mamparas ligeras que no requieren obra.

Presupuesto y planificación
El coste y la duración de una reforma de salón dependen de múltiples factores: si se modifica o no la distribución, el tipo de materiales elegidos, el estado de las instalaciones existentes y si el proyecto se coordina con un estudio de interiorismo o arquitectura. Por eso resulta fundamental planificar bien cada fase antes de empezar, definir un calendario realista y dejar por escrito con la empresa constructora los plazos, materiales y condiciones del proyecto.
Contar con un equipo propio que coordine albañilería, electricidad, climatización, fontanería, carpintería y pintura evita retrasos y descoordinaciones entre distintos oficios, algo especialmente relevante cuando se trabaja con plazos ajustados o viviendas habitadas durante la obra.
Si estás pensando en reformar tu salón y quieres contar con un equipo con experiencia en reformas integrales en Madrid, en Reforma-te podemos ayudarte a planificar el proyecto de principio a fin. Contacta con nosotros y cuéntanos qué necesitas.