Cómo preparar una vivienda antes de una reforma

Cómo preparar una vivienda antes de una reforma

Normalmente, las reformas en el hogar suelen darnos muchos quebraderos de cabeza. Incluso, se pueden alargar más tiempo de lo previsto si no se tiene todo planificado con antelación. ¿Sabes cómo preparar una vivienda antes de una reforma? En este post te ofrecemos consejos que te serán de gran ayuda.

Para muchas personas, el cambio de casa o la rehabilitación del hogar es sinónimo de estrés y fuente de preocupaciones. No obstante, el pensamiento debería centrarse en la mejoría del espacio para lograr una sensación de confort después. Pero, es inevitable, los cambios alteran la rutina y nos incomodan mientras duran.

Pasos que seguir antes de realizar una reforma en casa

La mejor forma de evitar imprevistos es tener claro el proyecto inicial desde el principio. En caso de dudas, hay que ponerse en manos de profesionales que te puedan asesorar. Esto te ayudará a tener las ideas más claras y definir los pasos previos antes de realizar la reforma.

Definir la idea y planificar

Dependiendo del tipo de reforma habrá que plantearse si es la mejor opción para irse de vacaciones, si tienes que irte temporalmente en casa de un familiar o amistad, o puedes apoyarte en tu propia vivienda hasta que se termine la obra. Está claro que durante el tiempo que dure, la rutina se va a alterar.

Solicitar presupuesto

Una vez se tiene claro qué tipo de reforma se va a realizar habrá que solicitar presupuesto a varias empresas. Estas valorarán los puntos fuertes y débiles como el aislamiento, los conductos, las tuberías, la iluminación y la estética. Realmente, la contratación de un experto supone un verdadero ahorro, a diferencia de lo que muchos piensan.

Hoy en día, hay muchos materiales que facilitan la remodelación de un espacio sin realizar grandes obras. Este es el caso de revestimientos con vinilo, pintura antihumedad o usar materiales de PVC, entre otros. En ciertos casos, se pueden evitar escombros y apostar por alternativas que son económicas y funcionales.

Solicitar los permisos correspondientes

Solo un profesional en el sector podrá evaluar los trabajos que son necesarios. Además, te indicará qué obras se pueden hacer sin licencia. En algunos casos, hay que solicitar permiso al ayuntamiento. También habrá que notificarlo a la comunidad de vecinos para que tengan constancia. Sobre todo, si se realizan obras en la fachada o en la terraza.

Además, lo más normale, es que estos profesionales tengan acuerdos con las empresas de contenedores para depositar los escombros y todo lo inservible.

Los ruidos y zonas comunes

Si se vive en un edificio de viviendas, también hay que preparar los espacios comunes para evitar que se ensucien. Habrá que forrar las paredes del ascensor para que no se manche con los materiales y herramientas que se vayan a utilizar.

Por otro lado, hay que contemplar el factor ruido, ya que cualquier tipo de reforma, por muy sencilla que sea, supone ruidos. En este sentido, hay que resaltar la importancia de respetar los horarios establecidos para este tipo de trabajos. Si no fuera así, cualquier vecino podría estar en su pleno derecho de denunciar.

Proteger el mobiliario y las pertenencias

Una vez se han definido los pasos anteriores, es momento de pensar cómo hacer una reforma integral sin dañar los muebles y las pertenencias. Por esta razón, habrá que guardar los muebles y objetos de valor si se realizan trabajos de gran envergadura. Una solución óptima y muy adecuada es buscar un guardamuebles o trastero de forma temporal.

No obstante, si lo prefieres también puedes taparlos con telas o plásticos para evitar que se ensucien o reciban golpes involuntarios. En muchas ocasiones, se colocan en el centro de la instancia en forma de isla, con el único objetivo de que los obreros se puedan mover con total libertad.

En cuanto a las puertas, ventanas y marcos, la mayoría de las empresas profesionales se preocupan por protegerlas con una cinta para evitar dañar el barniz y el color.

Sellar las habitaciones y tapar los conductos

Posiblemente, haya habitaciones que no se vayan a reformar, por este motivo, lo mejor es sellarlas o forrar las puertas con plástico u otro elemento funcional. Asimismo, es recomendable tapar los conductos del aire acondicionado o la calefacción, así como preocuparse por todo lo relacionado con la telefonía o conexiones a aparatos eléctricos.

En el caso de tener varios aseos, lo más recomendable es asignar uno para los trabajadores con la finalidad de que lo usen y guarden sus herramientas en este lugar.

En definitiva, la planificación y organización son dos factores fundamentales para reducir el nivel de estrés que supone una reforma integral en el hogar. Simplemente, hay que tener en cuenta el tipo de trabajo que se quiere efectuar, así como el tiempo que va a durar, para poder organizarse sin que afecte mucho a la rutina o hábitos diarios.

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